martes, 8 de enero de 2013

Los arquitectos alertan de inspecciones de edificios baratas sin garantías.


El malestar se acrecienta por momentos entre el colectivo de arquitectos de la ciudad ante la proliferación de Inspecciones Técnicas de Edificios (ITE) a precios de ganga. Hasta por 50 euros se han detectado, según comentan varios profesionales.

El presidente del Colegio de Arquitectos de Galicia en Vigo, Martín de Cominges, confirma esta realidad: «Parece que sí, que hay profesionales que las hacen muy baratas, excesivamente baratas; se han visto anunciadas por ahí a 99 euros, pero a 50 es denunciable, increíble; por ese dinero es imposible que se haga un trabajo de calidad».

Para dar una idea de cuánto puede suponer una inspección en condiciones explica que el precio varía de forma considerable en función de la superficie y de otra serie de condiciones como el estado en que se encuentra el inmueble. A modo de ejemplo, dice, un edificio como el del Hospital Xeral puede costar 10.000 euros, mientras que una vivienda unifamiliar igual supone 400.

Martín de Cominges insiste en que por 50 euros es un disparate, porque una inspección bien hecha requiere ver el inmueble de arriba abajo, comprobar su estado y observar si tiene algún elemento constructivo deteriorado, lo que, sin duda, requiere tiempo. «Por cincuenta euros, añade, es hacerla por teléfono, es un quitamultas».

Claro que depende de lo que quiera el propietario del edificio. Si lo que desea es que le regalen los oídos, se expone incluso a poner en riesgo su propia vida por no hacer una ITE en condiciones. «La gente tiene que tener cuidado y debe hacer una inspección a conciencia para garantizar que el edificio esté bien; las casas hay que mantenerlas, no duran toda la vida», advierte el presidente del Colegio.

Uno de los problemas que presentan numerosas fachadas de la ciudad es el desprendimiento de placas, algo que es conveniente revisar para evitar daños a terceros y a los propios vecinos del edificio. Por eso, es fundamental una revisión a fondo al tratarse de un asunto muy grave. Ahí están las caídas de elementos de fachadas, de cascotes e incluso de edificios que deberían declararse en ruina.

Cuando el informe es desfavorable, los propietarios deben obtener licencia municipal y realizar las mejoras pertinentes.

El número de propietarios que elude la inspección ha aumentado en los últimos tiempos como consecuencia de la crisis. Para tratar de enmendar este aspecto el Concello ha puesto en marcha una línea de ayudas, cuyo plazo de solicitud concluye hoy.

Algunos arquitectos se quejan de que no se publicitan lo suficiente, algo que también denunció recientemente el grupo político Esquerda Unida.

Según este partido, «esta normativa ten un custe elevado, as veces moi difícil de afrontar para moitas familias, polo que a información sobre a existencia de axudas económicas debería aparecer subliñada na carta que dende a oficina da ITE está chegando estes días a moitas casas». Concluye que las últimas viviendas que tienen que pasar la inspección son de 1981, muchas situadas en las parroquias donde el desempleo ha hecho mella. Otras veces no son razones económicas las que llevan a ignorar la ITE, sino simplemente dejadez que puede salir muy cara teniendo en cuenta que las multas por no hacerla oscilan entre 300 y 6.000 euros.

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