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martes, 28 de agosto de 2012

Solo uno de cada siete inmuebles ha pasado la inspección técnica de la edificación. Palma de Mallorca.


Sólo uno de cada siete inmuebles de los 2.987 que deben pasar este año la Inspección Técnica de la Edificación (ITE) han cumplido este trámite obligatorio. Se trata de una situación calificada de "preocupante" por la concejala socialista y exresponsable de Urbanismo, Yolanda Garví, por cuando "ya nos encontramos a mediados del año y es probable que en los meses que quedan este porcentaje del 15 por ciento no suba considerablemente".

Asimismo, Garví manifestó su preocupación por cuanto no se habían impuesto sanciones a los infractores desde las 296 firmadas por ella en 2009.
 

Al respecto, el teniente de alcalde de Urbanismo, Jesús Valls, indicó que si bien es verdad que no se han impuesto sanciones, "no se han dejado caducar los expedientes, por lo que en un futuro los infractores serán multados". Cabe señalar que la sanción por no haber pasado la inspección técnica en el plazo estipulado para cada inmueble en función de su antigüedad es de 600 euros.
Según los datos dados a conocer ayer en la comisión del pleno de Urbanismo, en 2009 pasaron la inspección el 60 por ciento de los 2.489 edificios catalogados o los construidos antes de 1.900. En 2010 el porcentaje subió al 50 por ciento de los 3.286 inmuebles construidos entre 1.900 y 1.930 que estaban obligados a presentar el certificado, y el año pasado el porcentaje de los que cumplieron fue de casi el 60 por ciento. Este año deben pasar la ITE los 2.987 inmuebles construidos entre 1931 y 1940.

jueves, 31 de mayo de 2012

El Consell deja que Can Weyler se degrade. Palma

El Consell se ha olvidado de Can Weyler. No le prodiga cuidados pese a ser de su propiedad. El casal gótico, uno de los pocos ejemplos de este estilo que se conservan en Ciutat, está lleno de sucidad en su interior. En la fachada colocaron una red de protección para recoger los trozos de piedra que se desprenden del voladizo. Este plástico protector se ha roto, lo que ha permitido la entrada de animales. Pueden verse algunos muertos en el interior del inmueble e incluso azulejos rotos. Fue la antigua sede de la Associació per a la Revitalització dels Centres Antics (ARCA) y esta entidad ha denunciado su actual estado de degradación.

Este edificio del siglo XIV está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y en la pasada legislatura el Consell aprobó una partida de 3,2 millones de euros para su compra y restauración. La institución insular gastó 1,64 millones de euros en su adquisición. En febrero de 2010 la entonces consellera insular de Economía y Turismo, Bel Oliver, aseguró que los arquitectos de la conselleria de Vivienda del Govern redactarían el proyecto de reforma y las obras podrían empezar en el plazo de un año. El objetivo era convertir este edificio catalogado y protegido en un centro de información turística.

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Transcurridos más de dos años desde aquel anuncio el deterioro se agudiza. Los responsables de ARCA exigen que el Consell limpie y se ocupe del mantenimiento periódico de este casal que conserva todavía muchos elementos de estilo gótico como los arcos de diversas estancias y las ventanas geminadas del segundo piso.

ARCA recuerda que el Consell es el organismo encargado de la protección del patrimonio de la isla por lo que considera "lamentable" que no cuide los edificios que son de su propiedad. Por este motivo solicita que un funcionario visite Can Weyler y se encargue del mantenimiento periódico de este casal. Esta entidad proteccionista recuerda que había una partida económica aprobada para la primera fase de rehabilitación que todavía no se ha puesto en marcha.

Can Weyler dispone de 947 metros cuadrados en los que estaba previsto mostrar toda la información turística cultural. Perteneció a agrupaciones religiosas y particulares. Su nombre procede de la última familia que fue propietaria de este casal.
Diario de Mallorca

domingo, 16 de octubre de 2011

La Posada de l´Estorell recupera su color

Palma de Mallorca
Desde que el abuelo materno de los Calafat Roca, Juan Roca Deyà, comprase en 1947 la conocida como Posada de l´Estorell, en la calle Morey, la familia no ha abandonado una casa catalogada que ahora está en obras con el objeto de recuperar su fachada. Joan Morey, arquitecto y decano del Colegio de Arquitectos, firma una restauración "no estructural", y obligada para cumplir la normativa de la Inspección Técnica de Edificios (ITE). Sólo han contado con un pequeño porcentaje de ayuda institucional, pero han decidido lavar cara y otras partes de esta noble casa "para que quede decente en todo el barrio", subraya Luz Calafat, nieta de Roca Deyà.
El problema de humedades en la casa obligó a iniciar las obras, responsabilidad de la empresa Restaurotec. David Valdés, historiador de arte, muestra restos del color original de la casa, un tono siena que ahora ya se aprecia al quitar los andamios de la planta superior tras dos meses de trabajo. Joan Morey destaca que estamos antes una obra menor y no una que garantice la seguridad estructural de la casa porque está en "muy buenas condiciones".
El edificio, que en su origen ocupó toda la manzana de Pureza hasta llegar a la calle Pont i Vich, ha recuperado el color del mortero original. "La cornisa estaba revestida con mortero de cal y al empezar a picar salió la piedra de marés de muy buena calidad", señala Valdés mostrando la división que aún se percibe en la fachada del inmueble cuando quedó dividido en dos edificios. "En vez de igualar tonos, hemos dejado que se vea como criterio de intervención", añade el historiador del arte.

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Los cables de la fachada no van a poder enterrarse aunque se intentará suavizar su efecto negativo sobre el edificio. "Si coincide con obra pública, la compañía eléctrica no suele poner trabas, pero si es obra en edificios privados sí", explica el arquitecto Morey. Los cables se llevarán encima de la ménsula.
Otro de los trabajos que se han llevado a cabo en esta restauración es la recuperación del escudo de los Pacs-Fuster, visible en la fachada y también en los portales renacentistas de los estudios. En el escudo se ve la estrella de los Fuster y la luna de los Pacs.
Se han cambiado las canales aunque se han mantenido el mismo ritmo. Los trabajos en el patio de la casa han sido de mantenimiento. Prevén concluir las obras a finales de septiembre.

Orígenes
El abuelo de Luz Calafat vivía en la zona de la muralla antes de adquirir la conocida como Posada de l´Estorell a Francisco Qués. El origen, sin embargo, se remonta seis siglos atrás. En el solar donde está la casa se ubicó un edificio gótico de los Morey lo que acabaría por ceder el nombre a la calle. Una nota trágica da cuenta de la ejecución del caballero Bernat Morey. Piferrer-Quadrado detalla en 1888: "Dio nombre a la calle la casa de esta familia en la cual le sucedió la de Pachs-Fuster, y es hoy la del conde de Ayamans. No se ha averiguado hasta aquí la causa de tan rigurosa sentencia".
El nombre de Posada de l´Estorell procede de cuando Felip Fuster, señor de Estorell, compró la casa a Joanot Morey en 1531. Dieciocho años después se reformó el edificio aportando detalles renacentistas de gran valor artístico. La nota histórica recuerda que el Comte Mal heredó la casa de sus padres Asbert de Pax Fuster y Uniça Fuster i Fuster. A mediados del siglo XVIII pasó a ser propiedad de los condes de Ayamans.
La belleza del edificio y de algunos de sus elementos góticos y renacentistas alcanzaron la mirada y la pluma del archiduque Luis Salvador a quien no le importó distinguirla como "una de las casas más bellas de Palma".
Aún perviven los ángeles en los capiteles de las columnas del patio. Sobreviven dos portales neogóticos en la parte derecha. En 1880, sin embargo, y tras una reforma, la Posada de l´Estorell perdió columnas, artesonados, escaleras. El anticuario José Costa los compró y viajaron a Estados Unidos. Para no volver.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Retiran el andamio de Cort tras el cambio de cubierta y con la limpieza del alero pendiente

Palma de Mallorca
El andamio que cubre la fachada de Cort desde octubre del año pasado comenzó a desmantelarse ayer, con una labor pendiente: la rehabilitación y limpieza del alero que protege desde hace más de 300 años el edificio consistorial, cuyo proyecto ha de ser aprobado por la comisión de Patrimonio del Consell de Mallorca.
El andamio fue colocado para la ejecución de las obras de sustitución de la cubierta del edificio consistorial. Trabajos presupuestados en 200.000 euros cuyo coste ha sido asumido por el Gobierno central a cuenta del segundo Plan E.
La intervención en la cubierta, dirigida por el arquitecto municipal Frederic Climent, permitió, además de conservar los elementos utilizados por el arquitecto Manuel Chapulí a finales del siglo XIX, aislar térmicamente y acústicamente la buhardilla del edificio. Se trata de un espacio que ha sido desprovisto también de los antiguos tabiques y que en un futuro podrá ser utilizado como dependencias municipales. También se han sustituido las varillas de hierro que hacían de contrapeso y aguantaban las pesadas jácenas que sobresalen tres metros del exterior de la fachada del edificio y que conforman el alero.
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En el transcurso de las obras se comprobó el mal estado de la cubierta plana, y se tuvo que aprobar un presupuesto de urgencia de 148.000 euros con el fin de evitar el riesgo que representaba su mal estado para la seguridad de las personas, debido "a la situación de ruina de los forjados".
Aprovechando la colocación de los andamios también se procedió a una limpieza del alero y se comprobó que, estructuralmente, se encuentra en buen estado de conservación, pese a que tiene una antigüedad de más de 3oo años.
No obstante, se consideró oportuno, debido a que en algunos puntos la madera había sufrido el ataque de hongos y se ha iniciado un proceso de podredumbre, redactar un proyecto de restauración. La restauradora municipal, encargada también del castillo de Bellver, realizó un informe favorable y se encargó el proyecto a la empresa Xicaranda, especializada en este tipo de intervenciones y que ha estado trabajando en la Seu.
El proyecto está concluido y pendiente de su aprobación por parte de la comisión del Patrimonio del Consell. No obstante, debido a que los trabajos de la cubierta han concluido se ha optado por desmantelar el andamio dejando pendiente la rehabilitación del alero.

martes, 17 de mayo de 2011

Tres siglos protegiendo la fachada de Cort

Goza de buena salud, pese a sus 331 años de existencia. Necesita, eso sí, los cuidados que se dispensarían a un venerable anciano sometido durante más de tres siglos a los rigores de la intemperie.
Su piel se ha arrugado, ha sufrido algunos ataques de hongos y microorganismos que han afectado a sus venerables carnes y, en algunos puntos, se ha iniciado un proceso de podredumbre. Eso sí, aislado y muy localizado, aunque precisa de tratamiento para que no se extienda a toda su superficie. Su piel también se ha resecado y necesita cremas que la hidraten y la aíslen de la acción del viento y la lluvia.
Se trata del voladizo de la fachada de Cort. Una monumental escultura de madera que corona el frontis del Ayuntamiento y se adelanta tres metros y sesenta centímetros sobre la acera del edificio, protegiendo, además de su fachada, el banco denominado popularmente como Si no fos.

El arquitecto municipal Frederic Climent, encargado de coordinar las obras del tejado de la Casa Consistorial, manifiesta su asombro por el "relativamente buen estado de conservación del alero". Los técnicos del área de Infraestructuras analizaron el voladizo y comprobaron que su estructura se mantiene firme.
No obstante, se pudo constatar la necesidad de proceder a su limpieza y al saneamiento de los restos de ataques de xilófagos –microorganismos que afectan a la madera–, hongos y restos de pudrición. La inspección detallada sobre su estado de conservación ha sido posible gracias a la instalación en la fachada de Cort del andamio que ha permitido la ejecución de las obras de reparación del tejado.
Unos trabajos que, en su exterior, y por lo que se refiere a la vertiente que da a la plaza, ya están prácticamente finalizados, aunque continúan en el espacio interior de la planta de la esfera del reloj y en la vertiente posterior del edificio actuando de urgencia en las cubiertas planas. Por ello, previsiblemente, los andamios aún continuarán varios meses colocados.
Mientras tanto, y como consecuencia de la inspección más detallada de la cornisa, se ha solicitado autorización para elaborar un proyecto de restauración. La restauradora municipal y responsable del castillo de Bellver, Magdalena Rosselló, ha realizado un informe y se ha encargado el proyecto a la empresa Xicaranda que, entre otros trabajos, ha intervenido en la Seu.

Mínima intervención

Tal como explica Frederic Climent, el equipo municipal intervendrá en la parte estructural del proyecto, mientras que la empresa especializada propondrá las acciones a realizar en cada caso y las técnicas a utilizar. Todo ello deberá contar previamente con la autorización de la comisión de Patrimonio del Consell, con cuyos técnicos están en continuo contacto.

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A falta de la redacción definitiva del proyecto, las acciones a realizar supondrían un coste que oscila entre los 50.000 y 80.000 euros. En principio, dado el buen estado general del voladizo, se trataría de una "mínima intervención", que incluiría la limpieza general del llenyam vermell con el que se construyó en la segunda mitad del siglo XVII esta estructura –se terminó en 1.680–, además de proceder a la nutrición y protección de la madera y a la reposición de los elementos que han perdido la masa original.
Se trata de una actuación "que requiere mucho mimo". Una vez aprobado el proyecto, los trabajos "comenzarían inmediatamente", afirma el arquitecto.
No obstante, su redacción es laboriosa, porque, entre otras cuestiones, se deben tomar muestras para enviarlas a la Universitat de Barcelona (UB), por lo que se calcula que, hasta el próximo mes de abril la propuesta no estaría finalizada.
Por ello, es importante que se pueda mantener el andamio instalado en la plaza porque, si se desmantela, volver a montarlo para la intervención posterior en el alero supondría un coste añadido estimado de unos 40.000 euros.

Levantamiento topográfico

El proyecto de restauración incluirá también un levantamiento topográfico del voladizo y de todos sus elementos, que se realizará con una novedosa técnica de láser inexistente en Mallorca hasta hace poco.
Esta técnica ofrecerá una réplica exacta en tres dimensiones de cada una de las figuras con una precisión más que milimétrica, de tal forma que, en un futuro, permitiría la "reproducción exacta" de cada uno de los elementos del voladizo.
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Tal como explica la profesora Mercè Gambús en el libro Ajuntament de Palma. Història, Arquitectura i Ciutat coordinado por la catedrática de Historia del Arte Catalina Cantarellas, el voladizo se finalizó en 1.680, fecha en la que se pueden dar por concluidas las obras de la fachada de Cort.
Se encargó al escultor Gabriel Torres y al carpintero Josep Vanrell basándose en la existencia de un modelo previo al que debían ajustarse. Del autor del alero se sabe que era hijo del también escultor Rafael Torres y de Margarita Cladera. Vivió en la parroquia de Sant Miquel y también talló el retablo de Nostra Senyora del Roser de la parroquia de Sineu, así como los de Santa Teresa y San Esteve del convento de la Inmaculada Concepció de esta localidad, en cuya iglesia restauró la talla de la Inmaculada en 1675.